OBISPOS PIDEN RESPETO A LA ACTIVIDAD AGRÍCOLA Y GANADERA ASEDIADA POR LA MINERÍA

Un llamado a las autoridades a respetar la voluntad de los pueblos de mantener sus modos y medios de vida en base a las actividades económicas sustentadas en la agricultura, ganadería y sus saberes ancestrales, hicieron los obispos de Jaén, Chulucanas, y Chachapoyas en un acto público que congregó a las rondas campesinas, organizaciones de mujeres y pueblos indígenas awajun y wampis.

Las autoridades eclesiásticas cuestionaron el daño causado por la actividad minera en la zona nororiente del país, frente al cual comunidades campesinas de Jaén y San Ignacio (Cajamarca), así como de Ayabaca Huancabamba (Piura) resultan afectadas, al igual que los pueblos indígenas asentados en la zona.

Resaltaron la persistencia de las y los pobladores de esas zonas en luchar por la integridad de sus territorios y el cuidado del medio ambiente, motivo por el que defensoras y defensores sufren persecución y criminalización ante la incomprensión del sistema de justicia y la indiferencia de las instituciones estatales en general.

Consideraron que la voluntad del gobierno de destrabar proyectos mineros rechazados por la población y las comunidades nativas, como es el caso de Rio Blanco (entre Huancabamba y Ayabaca) , que afectara la cuenca del Chinchipe en Jaén y San Ignacio.

Igualmente condenaron el accionar del congreso que viene flexibilizando normas en favor de la minería ilegal, debilitando así la institucionalidad ambiental existente.

Asumieron también la preocupación de los pobladores del distrito de Colasay en la provincia de Jaén frente al inicio de operaciones de las empresas mineras Fresnillo y la canadiense Barrick, que afectarán gravemente la cabecera de cuenca del rio Huayllabamba, afluente del Marañón y, por lo tanto, las actividades agrícola y ganaderas de la población.